La relación entre la crianza y el cuidado del entorno

La relación entre la crianza y el cuidado del entorno.

La ciencia está demostrando que existe una marcada relación entre la forma en que se nos trata durante el nacimiento y la época de la crianza y cómo nos relacionamos con el mundo en la edad adulta.

Michel Odent argumenta que el vínculo materno-infantil constituye la base sobre la que se construyen los demás vínculos emocionales –incluido el amor a la Madre Tierra– y que existe un periodo crítico durante y tras el nacimiento que posee consecuencias a largo plazo sobre nuestra capacidad futura de amar. El trabajo de Odent apunta a una relación entre la criminalidad juvenil, el suicidio y el autismo, entre otros, y determinados factores de riesgo en el periodo cercano al parto, tales como el uso de fórceps, el nacimiento bajo anestesia, la inducción del parto y la separación inmediata de la madre y del recién nacido.

Odent argumenta que, durante milenios, las estrategias de supervivencia de muchas sociedades se han basado en la dominación de la naturaleza y de otros grupos humanos, y que dichos comportamientos violentos comienzan con creencias y rituales agresivos en el periodo cercano al parto. Aboga pues por la humanización del nacimiento y por un cambio en el modelo obstétrico occidental actual como requisitos fundamentales para construir una sociedad capaz de sobrevivir en el entorno del que forma parte, esto es, de vivir pacíficamente y reconstruir el entorno social y medioambiental que la especie humana ha mermado de una forma que no conoce precedentes en la historia.

Según Jean Liedloff, a través de prácticas culturales, la sociedad occidental actual se ha separado en un espacio de tiempo muy corto del continuo evolutivo en armonía con el ambiente en el que la especie humana se desarrolló. Como primate, el bebé humano espera ser llevado en brazos y conocer el mundo desde esta perspectiva, ser amamantado y dormir al lado de su madre. Éste es su continuo o, en palabras de Nils Bergman, su hábitat natural. Cuando el bebé está separado de su hábitat natural, desarrolla una serie de respuestas diseñadas para reencontrarse con su madre. El bebé en estas circunstancias se encuentra en estado de estrés y, de no producirse el reencuentro, puede llegar a un estado conocido como de “disociación”, durante el cual la combinación de hormonas del estrés y sustancias químicas asociadas puede causar la muerte de células cerebrales, con consecuencias en el comportamiento futuro del individuo y en la vulnerabilidad frente a enfermedades relacionadas con la salud mental.

Por su parte, los estudios de James Prescott demuestran que ciertas variables relacionadas con el afecto físico, tales como el cariño, las caricias y el jugar con los niños/as, se encuentran relacionadas con variables determinantes del crimen y la violencia, como la frecuencia de robos, asesinatos, etc., en diferentes culturas.

Así pues, los estudios apuntan a que nuestro cerebro responde a la forma en que se nos trata desde que venimos al mundo: la empatía, la compasión y el amor se imprimen en el mismo a través de ciertos estímulos sensoriales, como el amamantamiento, el tacto, el contacto piel con piel, etc.

Además de la ausencia generalizada de este tipo de estímulos en la sociedad occidental, existe otro factor determinante en la relación que desarrollamos con el entorno: el contacto con la naturaleza desde la infancia. Nuestra sociedad se está dirigiendo hacia la casi ausencia de este tipo de contacto; nos hemos convertido en “hombres y mujeres de asfalto” y es aquí donde criamos a nuestra prole, sin posibilidad de apego al entorno natural. En palabras de Aric Sigman: “Estamos siendo testigos del equivalente ecológico a un trastorno del apego, donde la separación del niño/a de la Madre Tierra causa la imposibilidad de formar un vínculo apropiado con ella y de establecer y mantener una relación de cuidado hacia la misma”.

Pero la relación es recíproca: Richard Louv ha acuñado el término “Nature-Deficit Disorder” o “Trastorno por Déficit de Contacto con la Naturaleza” para describir el coste que conlleva la alienación de la naturaleza para la salud humana: disminución de la utilización de los sentidos, dificultades de atención y tasas más altas de enfermedades emocionales y físicas, entre otros. Los costes a la salud se multiplican con el tiempo que los pequeños pasan frente a la pantalla, el cual, de acuerdo con estudios actuales, afecta a la capacidad de aprendizaje, independientemente de la calidad del programa. La sociedad occidental está sustituyendo la “biofilia” por la “videofilia”.

No debería ser de extrañar que, como seres humanos criados en este ambiente, nos resulte difícil crear comunidades que muestren una relación de empatía y cuidado con respecto a la comunidad y al entorno.

¿Dónde descansa entonces la solución? Cómo traemos a los bebés al mundo y la manera en que los criamos determina el tipo de sociedad que forjamos. Por primera vez, contamos con un modelo basado en la evidencia sobre cómo crear una sociedad pacífica y podemos tomar un papel activo y deliberado para llevarlo a cabo. Comencemos por obtener información y apoyo para tener partos sin intervenciones innecesarias, por amamantar a nuestros hijos e hijas, por llevarlos en brazos y mostrarles el mundo en que vivimos desde “esas alturas”, por dormir a su lado y acariciarlos, por llevarlos al campo y por reducir su exposición a la televisión y a los videojuegos. Pues, como afirma Pam Leo, autora de “Connection Parenting”: “Así como tratemos al niño, éste tratará al mundo”.

Lecturas recomendadas

Embarazo, parto y puerperio

Buckley S, 2009. Gentle Birth, Gentle Mothering. A Doctor’s Guide to Natural Childbirth and Gentle Early Parenting Choices. Celestial Arts.

Kitzinger S, 1993. Nacer en Casa y Otras Alternativas al Hospital. Interamericana McGraw-Hill.

Odent M, 2001. La Cientificación del Amor. Editorial Creavida.

Smulders B, Croon M, 2002. Parto Seguro. Una Guía Completa. Ediciones Medici.

www.elpartoesnuestro.es

Lactancia Materna

Bergman N, 2005. “Método Madre Canguro” (DVD).

González C, 2006. Un Regalo Para Toda la Vida. Guía de la Lactancia Materna. Temas de Hoy.

La Liga de la Leche Internacional, 1997. El Arte Femenino de Amamantar. Editorial Pax México.

López Álvarez MJ, 2008. Lactancia Materna. Un Vínculo Alimenticio, Saludable, Sostenible y Justo. Opcions nº 25. Páginas 26-27.

Minchin M, 1998. Breastfeeding Matters. Fourth Revised Edition. Alma Publications.

www.laligadelaleche.es

Sueño y colecho

Jové R, 2006. Dormir sin Lágrimas. Dejarle Llorar no es la Solución. La Esfera de los Libros.

McKenna J. Safe Cosleeping. www.nd.edu/~jmkenn1/lab/safe.html

Small MF, 1999. Nuestros Hijos y Nosotros. Crianza Natural.

Crianza

González C, 2003. Bésame Mucho. Cómo Criar a tus Hijos con Amor. Temas de Hoy.

Liedloff J, 2006. El Concepto del Continuum. En Busca del Bienestar Perdido. Ob Stare.

Manne A, 2005. Motherhood. How Should We Care for Our Children? Allen & Unwin.

Small MF, 1999. Nuestros Hijos y Nosotros. Crianza Natural.

Prescott J. El Placer Corporal y el Origen de la Violencia: http://www.violence.de/prescott/bulletin/article-es.html

Louv R, 2005. Last Child in the Woods: Saving Our Children from Nature-Deficit Disorder. Workman Publishing.

Sigman A , 2005. Remotely Controlled: How Television is Damaging Our Lives –and What We Can Do About It. Vermilion Press.

www.redcanguro.org



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